no de los retos más grandes en una empresa es mantenerse vigente; esto no puede ocurrir si no dedica sus recursos para seguirle el paso a las transformaciones que suceden a su alrededor; desde las innovaciones tecnológicas, hasta las exigencias del mercado.
Muchas veces, significa adaptar rápidamente los procesos o, incluso, cambiar drásticamente cómo se hacen las cosas; por eso, impacta a todos los niveles de una organización y el puesto de Chief Executive Officer (CEO) no está exento, especialmente porque es desde ahí donde deben promoverse las transformaciones necesarias para seguir siendo un negocio competitivo.
¿Qué necesita entonces el perfil de CEO para guiar a su empresa sin quedarse atrás del contexto en el que opera? Esta es una pregunta que nos haremos muy seguido, ya que, el mundo no es estático y exige flexibilidad, así que, no siempre tendremos la misma respuesta.
Sin embargo, en la época que vivimos ahora, tenemos que enfocarnos en el aspecto tecnológico, pues en los últimos dos años hemos experimentado una rápida adopción de herramientas que aprovechan la información que las personas comparten a través de aplicaciones o redes sociales, que agilizan su procesamiento y, a la vez, hacen más rápidas las transacciones y producción de artículos, por ejemplo, que clientes en cualquier parte del mundo pueden comprar.
Si bien, es cierto que el rol de CEO necesita habilidades blandas que lo convierten en un mejor líder, no hace daño si se pone atención a otros aspectos como el perfil tecnológico. De hecho, un artículo de CNBC menciona que muchas empresas que no están enfocadas en la tecnología comienzan a optar por CEO que han trabajado en entornos especializados en lo digital. Es por eso, que quiero hablar de por qué es buena idea que cualquier persona que desee ocupar el puesto de director en una empresa abrace lo tecnológico para su perfil.
Más allá de tener un teléfono inteligente con las apps más novedosas o una suscripción a la plataforma de la que todo el mundo habla, estar al día con la tecnología quiere decir que también hay un seguimiento a la forma en que ésta cambia los negocios. Quien sea CEO, aunque no se trate de alguien con antecedentes de Information Technology (IT) o Chief Information Officer (CIO), debe empaparse con las noticias más recientes al respecto, porque ahí puede encontrar la solución que mejor desempeño le dará a su empresa, así como una ventaja real frente a su competencia.
La nueva agenda tecnológica de cualquier CEO comienza a derribar los silos de información entre los otros puestos de dirección. Dentro de la jerarquía de muchas empresas, quien es director de sistemas de la información o CIO se relega a un papel más bien tras bambalinas y con poca comunicación con la silla de CEO. Pero, últimamente, ya no es una buena estrategia, porque la experiencia y conocimientos de ambos puestos se complementan en el impulso tecnológico que vivimos ahora y son necesarios para llevar a la empresa por el camino correcto.
Por lo tanto, tanto CEO como CIO deben trabajar en sintonía para crear una estrategia robusta, con la intervención de ambos perfiles y que apunte hacia el largo plazo (tanto en el aspecto de los negocios como de lo tecnológico).
Estar al pendiente de las innovaciones y discutirlas con el puesto de CIO le da una gran ventaja a cualquier persona que se convierta en CEO, ya que, va a comprender con más claridad el alcance de una nueva herramienta o de un nuevo proceso para la continuidad y el futuro de la organización. Es decir, que podrá hacer una distinción entre lo que tiene un impacto positivo real en el negocio y lo que no conviene aprovechar, ya sea porque la organización no está preparada para eso o porque no lo necesita en lo absoluto.
A partir de eso, se toman mejores decisiones y, claro está, se aprovechan mejor los recursos financieros y de talento humano.
Todo lo ya mencionado llega a este punto clave: mantener el curso de la compañía de forma correcta y tomar algunas previsiones para su futuro. Es la consecuencia lógica que llega después de seguir de cerca los cambios tecnológicos; de poner atención a las conclusiones de quien ocupa el puesto de CIO (que ayuda de cerca a construir la estrategia de la empresa); y de tener un mejor panorama de qué se aprovecha realmente en el funcionamiento de toda la organización; lo anterior significa: ver con claridad lo que está por venir.
Eso deriva en una elección inteligente de proveedores, hacer proyecciones respaldadas por datos e información valiosa y prepararse para mantener cierta flexibilidad que permita que las operaciones se adapten rápidamente a los cambios que no siempre se consideraron.
Si se reimagina el papel de la tecnología, lo mismo tendrá que ocurrir con los que existen en la organización, incluido el del CEO. Lo más seguro es que, en unos años se venga otro ajuste que afecte todo lo que se pensaba hoy, pero eso no quiere decir que no vale la pena replantearse el perfil de la dirección ejecutiva ahora mismo, al contrario, es lo que lo mantendrá en movimiento, ágil y vivo.
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